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Seguimos jugando - Miloš Urban

–Espérate, ¿qué está pasando allí? –dijo Sylvie haciendo un alto. Se encontraban sobre el camino a las orillas del bosque y se pusieron a mirar en dirección a la quebrada. En ese lugar todo cubierto de hierba luchaban unos treinta muchachos. Tenían espadas de madera y palos con bolas de trapo o pelotas de tenis en las puntas. El equipo de los caballeros negros estaba robando unos caballos de paja del castillo de los rojos. Una cuerda tensada entre estacas hacía las veces de muralla. Los caballitos yacían en una pila vigilada por cuatro hombres armados. En las faldas del bosque estaban cuatro muchachas observando. En número eran menos que los muchachos y llevaban unos vestidos de colores que les llegaban hasta el suelo. –Los negros van a ganar –conjeturó Petr. –¿Entiendes de qué se trata? –preguntó Sylvie extrañada–. ¿Es algo así como teatro? –Es LARP. –¿Cómo dices? –Live action role-playing. Hay quien juega así. Es una especie de teatro que hacen para su propia diversión. –¿Y no se lastiman…
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Un domingo candente, Zdeněk Svěrák

Cuando se escribe calor no es tan fuerte como cuando de verdad hace calor. La cabina cuadrada del Avia era un horno, y eso que era ya casi medianoche. El chofer Vojtěch Puklica iba con las dos ventanillas abajo pero el aire de afuera se sentía como si la noche tuviera calentura. Sólo en el momento en que la carretera ardiente entró en el bosque, sintió en el codo izquierdo un soplido agradable y frío. Ya no tenía ganas de beber el agua caliente de la botella de plástico. Se regodeaba con la idea de tomarse una cerveza en casa. Unas cervezas. A su mente venía la imagen de las botellas, la manera en que lo estarían esperando en el sótano de su casa y, al encender la luz, las corcholatas doradas resplandecerían con intensidad, coronadas sobre sus cuellos. Durante un rato estuvo haciendo girando la cabeza para no dormirse. Había tenido una semana pesada, que esta vez se había prolongado hasta el sábado. Hoy en día, el transportista privado tiene que cruzar el país como loco para salir de a…

1400 هجرة / AH

... Alabado sea Allah, Señor del Universo, Clemente, Misericordioso, Soberano absoluto del Día del Juicio, Sólo a Ti adoramos y sólo de Ti imploramos ayuda. Guíanos por el sendero recto.


Es el temor el que me hace empuñar el cálamo.
En medio de eras tenebrosas, cuando parece que las placas tectónicas del siglo parecen buscar un reacomodo, algunos laceran vehementes los recuentos del pasado con arrepentimientos, dudas y agrias reprensiones. Este ministro de Allah se suma a las minorías que valoran y honran las acciones denodadas de nuestros antepasados, sin importar razas y condiciones, que nos llevaron a realizar el objetivo primario de nuestra fe: extender la Umma al orbe entero. Sólo de esta forma podemos regocijarnos con los dones que el Perfecto nos da.  Las circunstancias, lo contingente y falible, es nuestro único ámbito de acción, los designios son posesión irrestricta de Allah, sólo Él conoce, tienes las razones y los planes majestuosos. Es un buen momento para recogerse, orar y volv…

Reseñas deshilachadas: "Pájaros en la boca", Samanta Schweblin, Almadía, cuentos, 157 pp.

En una de mis visitas cotidianas al Instituto Cervantes de Praga me encontré hace algunos meses una nota en el tablero de anuncios invitando al público a una tertulia literaria. Se prometía la asistencia de Samanta Schweblin, la "reina del cuento fantástico del Río de la Plata". Nunca había oído el nombre y el eslogan me pareció desmesurado, rayando en lo blasfemo. Por una razón u otra no asistí al evento, pero poco después un amigo me facilitó el libro, cuya traducción checa era el motivo del convite literario en la feria de Holešovice, que ahora me propongo comentar. 
Vamos de nuevo, ¿qué carajos es la literatura fantástica? Cito a wikipedia, que cita a Todorov: "En la clásica Introducción a la literatura fantástica, Tzvetan Todorov definió lo fantástico como un momento de duda de un personaje de ficción y del lector implícito de un texto, compartido empáticamente. Los límites de la ficción fantástica estarían marcados, entonces, por el amplio espacio de lo maravilloso…

Reseñas deshilachadas: "Muerte súbita", de Álvaro Enrigue, 261 pp.

Inconforme con el ganador del premio Anagrama de novela del año en curso, me dispongo a comentar el libro ganador del año pasado.
Ya el hecho en sí de que Álvaro Enrigue hubiera ganado el premio Herralde de novela era de llamar poderosamente la atención, me explicaré, pero cuando me fui a ver de qué se trataba el libro triunfador y más todavía cuando lo leí, me pregunté seriamente si el jurado lo habría leído bien, y si conocerían medianamente la obra restante de Enrigue. Hay que suponer que así fue, pero la pregunta es lícita: ¿Muerte súbita es una novela? Para cualquier lector que haya seguido las páginas de Hipotermia, Vidas perpendiculares o Decencia sabrá que a Enrigue lo que más le atrae es coquetear con los géneros, con el corte y la distribución de historias. Con el primero de los títulos mencionados persiste la discusión de si estamos ante una colección de relatos o de si somos testigos de un "nuevo" género en el que cada una de las narraciones, indiscutiblemente i…